«Algunas diferencias entre cristianismo e islam»

«Algunas diferencias entre cristianismo e islam»

Más cosas interesantes sobre la religión. Judaísmo, cristianismo e islam son religiones soteriológicas que dependen de las verdades reveladas por la Biblia, que son verdades salvadoras. Sin embargo, mientras el catolicismo defiende que la fe debe estar apoyada en la razón —de ahí la importancia del Magisterio de la Iglesia y de su larga tradición de teólogos y juristas— en el islam la ley y la moral es dictada por el Corán y por la conducta de Mahoma y apenas ha experimentado cambios desde su origen, cosa que sí hizo el cristianismo a través del escrupuloso racionalismo escolástico, siglo tras siglo, una reflexión actualista de Dios. «Actualista» da a entender que dicha reflexión tenía que estar al tanto de las cuestiones políticas, sociales, económicas, artísticas, religiosas, técnicas, tecnológicas y científicas de su presente, cosa que no ha hecho el islam y cuestión que tantos detractores acríticos del cristianismo (sobre todo del catolicismo) desconocen o se niegan a aceptar.

En la escala de la naturaleza, el cristianismo entiende que el hombre ocupa el lugar más alto y, por ello, el mundo es «templo de Dios», razón por la que hay que dignificarlo y estudiarlo. Esa es la razón por la que las ciencias modernas, en sentido positivo, las ciencias que se desarrollaron a partir de los siglos XVII y XVIII —la física, la química, la termodinámica, la biología, &c.— se incubaron en suelo cristiano. Y se incubaron aquí porque el cristianismo, en contra de lo que vulgarmente se dice, no supuso un bloqueo para el avance científico, sino todo lo contrario, entre otras razones por su tesis del Dios creador: Dios ha creado el mundo, estudiemos pues su creación. De hecho, los hombres que llevaron a cabo la impresionante empresa de la «revolución científica» fueron devotos cristianos, como el canónigo Copérnico, Kepler, Galileo, Descartes, Newton, Mendel, hasta llegar a la teoría del Big-Bang del abate Lemaître.

Los fallidos intentos de Averroes, Avicena, Al-Farabi o Al-Yahiz, herederos del legado griego, por incorporar la razón a la fe musulmana acabaron sofocados por las corrientes sunníes y su concepto de iyma‘, que remite al consenso por unanimidad de la comunidad (umma) amparado en el hadiz de Mahoma que proclama que «Mi comunidad nunca estará de acuerdo en un error», de dónde se extrae que la verdad es una y que dicha verdad no es cuestionable.

Explica Gustavo Bueno que la Tierra pierde su condición de centro astronómico (espacial), pero a través de la teología cristiana pervive transformada en centro dramático (histórico, temporal), en centro metafísico en torno al cual se organiza el argumento de la totalidad de todo cuanto existe. Y ello porque el hombre es el punto en el que tiene lugar la unión hipostática, Cristo, el fruto de la Tierra.

Este principio antrópico débil desarrollado por el cristianismo es el que pone los fundamentos de la ética: hay que preservar la vida y la integridad física de todos los individuos corpóreos humanos. Y esto no está en el islam. La individualidad del creyente islámico se diluye en un alma colectiva, en el entendimiento agente universal del islam, todo lo contrario de lo que sucede en el cristianismo donde prevalece el principio ético de la conservación del cuerpo, fundamento, junto con el alma, de la propia personalidad individual. El desprecio que el islamista tiene hacia su propia personalidad corpórea es lo que favorece los actos de inmolación. Estos no son la consecuencia, por tanto, de un simple lavado de cerebro que se pueda ejercer sobre unos individuos torpes o ignorantes. Los terroristas suicidas musulmanes pueden ser ingenieros perfectamente cualificados porque un hombre islamizado está convencido de que su individualidad corpórea nada vale en relación a la causa superior a la que sirve. De este modo se manifiesta la enorme potencia del islam.

El principio antrópico débil desarrollado por el cristianismo también ha desaparecido en muchas de las posiciones ecologistas del presente, que mantienen una perspectiva anantrópica al considerar el incremento demográfico humano como un proceso similar al de las plagas, interpretando este crecimiento como un mecanismo depredador que destruye los bosques, consume las reservas oceánicas, diezma las especies de animales y plantas y agota, en suma, a la «naturaleza divina».

En el libro también trato algunas cuestiones relacionadas con el modo en que Lutero entendía la razón humana, pero no es cuestión de ponerlo todo en este hilo. Aquí les dejo el enlace al libro donde desarrollo este tipo de cuestiones, por si resulta de vuestro interés.

libro Islám y feminismo

6 comentarios en “«Algunas diferencias entre cristianismo e islam»”

  1. David Santacasilda Alonso

    Estimada Paloma Hernández,
    Sugiero añadir el contenido en formato audio. Me es más cómodo, para obtener la información ℹ️ .
    Muchas gracias. Un saludo 🤗

  2. El cristianismo protestante niega el libre albedrío, es decir la razón.
    Respecto al islam, cierto es que la moral la dicta el coran y la conducta de mahoma, pero esas son sujetas a interpretación, de ahí a que en el islam no existe una sola rama sino varias y dentro de cada una de ellas existen varias escuelas teológicas más o menos moderadas o radicales.
    Es bastante tramposo que digas que el cristianismo se erige por la razón (sería el catolicismo más bien) mientras dices «el islam» como si fuera una religión homogénea, ignorando deliberadamente que existen varias eacuelas dentro de cada rama del islam.

    1. Sí, pero no me negarás que todas esas ramas del Islam de las que hablas, comparten en su base lo que describe Paloma: «lo importante es la comunidad, no el individuo». Además, la vida se ordena según lo expresado en el Corán, sin ninguna revisión ni evolución desde de la Edad Media.

  3. El cristianismo, como el hinduismo en la India, tuvieron que cambiar para hacer frente a sus desafíos, destacando el desafío común del mahometanismo. Esto explicaría en parte la valoración de la individualidad humana, el tratar de «vencer al dragón sin convertirse en el dragón.» Sin embargo, hay explicaciones posibles más sencillas aún, como que la Iglesia prohibiese el incesto por razones prácticas y económicas, y eso creara familias más nucleares y diversas personalmente ya que había que buscar pareja un poco más lejos.

    En todo caso, el cristianismo comparte muchos y graves problemas con el islamismo que usted obvia, poniendo el acento sólo en diferencias secundarias como el literalismo o el espíritu colectivista -que el catolicismo también ha alentado en muchos tramos de su historia-. Ambas doctrinas son cultos literarios por ejemplo; la «razón» cristiana se asienta en la profunda irracionalidad de creer que la Biblia y el Nuevo Testamento son algo así como crónicas periodísticas, con alguna credibilidad testimonial. Además de verificadas y editadas por la entidad que supuestamente diseñó trillones de galaxias para que no haya errores flagrantes, como que en Mateo Jesús naciera en Belén como el mesías judío prometido, con viaje turístico a Egipto incluido, y en Nazaret en la versión de Lucas, sin vacaciones a Egipto pero sí visita guiada al Templo. Esto es posible porque la Biblia, hasta para el creyente más racional, cumple una función epifánica y oracular, de mediación real con la divinidad; no es una mera «fuente de información» o «un código normativo».
    En todo caso, defender el catolicismo siendo usted atea no es buena idea; yo también soy ateo pero un católico le dirá, con razón, que es como animarnos a comer nueces pero tomando sólo la cáscara y tirando el fruto.

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