«Llegará un tiempo en que la batalla final entre el Señor
y el reino de Satanás será sobre el matrimonio y la familia.
No tenga miedo, porque quien trabaje por la santidad del matrimonio
y la familia será siempre combatido y contradicho…
pero la Virgen ya le ha aplastado la cabeza».
Esto no es una simple anécdota de sacristía.
El origen de esta frase está en el testimonio del cardenal Carlo Caffarra, quien afirmó haber recibido una carta de sor Lucía dos Santos en los años ochenta.
Aunque el texto original nunca fue publicado ni ha sido validado formalmente por la Iglesia, el mensaje ha perdurado.
No es difícil entender por qué.
Sor Lucía fue la principal testigo de las apariciones de Fátima en 1917,
uno de los acontecimientos religiosos más influyentes del siglo XX.
Su figura posee una autoridad espiritual que trasciende lo meramente histórico,
razón por la que incluso un testimonio indirecto como el de Caffarra ha sido interpretado por muchos como una advertencia profética.
Escucha, esto es lo que casi nadie se atreve a decir en voz alta, pero tú deberías saberlo.
Más allá de su origen, lo relevante es la idea que plantea el mensaje:
la centralidad del matrimonio y la familia como campo de tensión moral, espiritual y política,
dado que dicha institución es el eje vertebrador de la sociedad y está siendo atacada por diversos flancos que buscan debilitarla y disolverla.
No se trata de una intuición aislada.
En 1981, san Juan Pablo II fundó el Pontificio Instituto para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia
en el contexto de una creciente preocupación de la Iglesia por los desafíos que afectaban al matrimonio y la familia.
La creación de este Instituto estuvo estrechamente vinculada a la exhortación apostólica Familiaris Consortio.
El Papa subrayaba la necesidad de profundizar en la verdad sobre el amor humano,
el matrimonio y la familia desde una perspectiva teológica y antropológica sólida.
El cardenal Carlo Caffarra fue nombrado primer presidente del Instituto y desempeñó un papel decisivo en su desarrollo inicial.
Cuenta el cardenal Cafarro que en ese momento escribió a sor Lucía pidiéndole oraciones
y que ella le respondió con esa advertencia espiritual:
«Padre, llegará un tiempo en que la batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será sobre el matrimonio y la familia.»
Décadas después, en 2017, el papa Francisco llevó a cabo una reforma significativa del Instituto
que implicó cambios en el cuerpo docente y en la orientación de los estudios,
con la incorporación de disciplinas como la sociología, la psicología, la pedagogía, etc.
Esta idea de entrar en diálogo con las transformaciones del mundo contemporáneo generó grandes polémicas,
pues refleja la tentación en la que caen ciertas jerarquías católicas actuales,
que buscan adaptar la Iglesia al mundo,
en lugar de adaptar el mundo a las enseñanzas de la Iglesia.
A modo de conclusión y cierre te diré
que la cuestión no es tanto si aquella carta de sor Lucía existió tal como se cita,
sino por qué tantas personas reconocen en sus palabras una descripción acertada
de uno de los grandes males de nuestro tiempo,
de uno de los grandes males de nuestro tiempo,
dado que la descomposición del matrimonio y de la familia es ya un fenómeno muy visible
que exige una reflexión muy profunda acerca del problema de la verdad y del sentido de la vida humana.
Sobre todo, nos exige plantearnos qué respuesta estamos dispuestos a dar.
La pregunta es muy simple,
¿Vas a quedarte mirando desde la barrera mientras todo se derrumba?
La batalla es ahora.
El terreno es tu familia.
Y tú no puedes permitirte ser un simple espectador mientras otros deciden el futuro por ti.
Si estás listo para dar esa respuesta que el mundo necesita,
nos vemos en los VII Encuentros Forjados.




5 comentarios en “Atento a lo que viene”
Gracias por el texto, siempre está el mal cerca!! Descubrí tarde el daño que nos han echo, pero es cierto que el ser humano necesita de familia y amigos para ser más fuerte. La gente volverá a quererse, pero será difícil volver a lo que éramos!!
Gracias
Volvernos todos católicos no nos ayudará a sobrevivir. No estamos en el siglo VIII. El catolicismo es una religión literaria (la realidad descrita en el libro es más «verdad» que la realidad fuera de él), despreciadora de la naturaleza cuando más nos hace falta aliarnos con ella; progresista (debemos ayudar a que el mundo progrese hacia su Fin) y superficial o espiritualizada (importa lo que se puede pensar o escribir, pero el sustrato físico (biológico, material, las leyes físicas…) no importan. Es una religión diseñada para llegar al precipicio en el que estamos ahora los europeos. Nos encumbró para poder arrojarnos desde más alto, y que no podamos resurgir. Lo que pasa es que Paloma es muy inteligente, y puede alcanzar niveles de estulticia y auto-engaño vedados para los que tenemos mucha menos capacidad. Luego puede creer, SINCERAMENTE, que tiene razón y que está ayudando.
Mientras la autora se proclaman defensora de la familia, se lucra de su destrucción, pues en dos de sus libros se defienden posiciones ateas y materialistas.
Desgraciadamente, Torquemada murió hace mucho.
Yo no comulgo con la ideología de Paloma en casi nada, sin embargo no es justo criticar que una persona evolucione intelectualmente durante su vida. De hecho es lo normal, en las personas inteligentes e inquietas: como te comprometes de verdad, llegas a colmarte antes. Como Charles Darwin, que al final de su vida ya no era muy darwinista. Las personas que tienen la misma ideología y creencias toda la vida, son personas que no han examinado aquello en que creen y por tanto, tampoco aquello que son. Y no sé a santo de qué lo de Torquemada.