En este artículo comprobarán cómo estas señoras están comprando la tesis central del llamado feminismo islámico, que sostiene que el mensaje coránico encierra en su origen un mensaje igualitario y antipatriarcal y que, tras la muerte del Profeta, dicho mensaje fue pervertido por los grupos sociales dominantes, que se encargaron de inscribir en los libros de jurisprudencia islámicos leyes adulteradas, viciadas y falsificadas, leyes que las potencias colonizadoras europeas se encargaron de perpetuar.
La marroquí Najat El Hachmi denuncia que el feminismo islámico «es, a su manera, un discurso islamista: según esta corriente, el machismo del islam no sería más que una desviación de unos textos originales en los que, si buscamos con la insistencia debida, descubriremos que en realidad es la más igualitaria de las religiones, un paraíso para las mujeres».
Estas señoras que, como vemos, tienen potentes altavoces públicos, confunden el islam realmente existente con sus propios deseos. Y con islam realmente existente nos referimos al islam que eliminó a Averroes hace más de ochocientos años. Desde 1970 y, sobre todo, tras la Revolución islámica de 1979, el mundo musulmán ha reasumido el papel rector de la religión dentro de la sociedad, utilizando los púlpitos, los centros de enseñanza, la presión inmigratoria, las alianzas con ciertos grupos políticos, mediáticos y universitarios, las pantallas de televisión y, sobre todo, las redes sociales para administrar sus doctrinas a lo largo y ancho del planeta. Pero estas señoras seguirán diciendo que el problema es la ultraderecha. Yo a esto lo llamo caballo de Troya.
Vox alerta a las mujeres de una invasión de inmigrantes. El mismo Vox con condenados de VG, que vota contra leyes feministas o la educación sexual. El peligro no está en lo que viene. El peligro para nosotras ya está aquí con ellos. Escribo en @publico_es https://t.co/ywZh6iwLjj
— Ana Bernal-Triviño (@anaisbernal) September 4, 2024









