Mira.
La mayoría de la gente cree que el Duque de Alba era un psicópata que desayunaba niños flamencos. Es lo que vende, es lo cómodo y es lo que la Leyenda Negra te ha metido en la cabeza
Pero si caminas hoy por las calles de Bruselas, Gante o Malinas, te vas a encontrar con los escudos de Felipe II mirándote a la cara. Y esos escudos no están ahí por casualidad. Están ahí porque hubo una huella de fe, cultura y poder que forjó la Europa moderna.
En este vídeo, Javier Rubio no viene a contarte el cuento de siempre. Viene a explicarte por qué lo que tú llamas «Flandes» eran en realidad 17 provincias que España defendió en un laberinto de barro, hielo y traiciones.
Te va a contar:
Por qué el gran Duque de Alba, con 60 años y mil achaques, aceptó ir a esos «pastos cenagosos» sabiendo que era una trampa de destierro tendida por los burócratas de Madrid.
La verdad sobre la furia iconoclasta: una minoría de calvinistas borrachos de cerveza destrozando el arte sacro mientras la mayoría católica miraba sin saber qué hacer.
Cómo los Tercios, esos soldados que no sabían lo que era un trineo pero sí lo que era morir por su rey, permitieron que hoy exista una nación católica llamada Bélgica.
Si quieres seguir pensando que la historia de España en Europa fue solo una sucesión de masacres, no veas este vídeo. Sigue con tus prejuicios.
Pero si quieres entender la reconquista hispánica de la que nadie habla y por qué en el siglo XVII todavía se bebía a la salud del Rey de España en ciudades que hoy creemos extranjeras, entonces esto es para ti.
Es una lección magistral. Sin paños calientes. Para que cuando viajes a Bruselas, dejes de ser un turista que no entiende nada y empieces a ver la sombra de los Habsburgo en cada esquina.
Dale al play. O sigue creyendo que el Duque de Alba comía niños. Tú eliges.










