El islam como realidad geopolítica

El islam como realidad geopolítica

Llenar España de mezquitas y oratorios islamistas no es lo mismo que llenarla de restaurantes japoneses o peruanos, de bazares chinos o pakistaníes o de locales de cosmética senegaleses o chinos. El ideal multicultural hipster entiende que el islam es una magnitud folclórica y meramente decorativa (no hablaremos de lo ofensiva que resulta esta visión para un musulmán). Estas posiciones ingenuas crecen cada día más en Europa, esto es, en unos territorios considerados históricamente por el islam como “tierras irredentas”, tierras en donde el número de inmigrantes musulmanes aumenta cada año sin perder su fidelidad al islam.

El problema, como ya estamos viendo en otras zonas de Europa, es que el islam necesita (por imperativo doctrinal) penetrar en la dimensión política de aquellas sociedades a las que llega y el primer paso es el gueto, donde la masa crítica impone sus propias leyes. El segundo paso es el municipalismo. En el islam todo está envuelto en Dios y la Ley de Dios está por encima de las leyes humanas.

No puede distinguir entre un gobierno temporal y otro espiritual, pues el modelo del musulmán es la propia vida del profeta Mahoma, que unifica los ámbitos religioso, político y social en uno solo, según indica la ley islámica. Por otro lado, la comunidad (umma) no tolera el laicismo: todo es religioso en el islam y no cabe establecer la distinción entre lo que pertenece al César y lo que pertenece a Dios.

Durante el siglo XIX el islam era una realidad geopolítica poco significativa, pero no ahora… ahora es una potencia geopolítica de primer orden. Por aquella época se trabajó por recuperar de forma nostálgica la tradición de los musulmanes.

También desde ópticas confusas e ingenuas, los ideólogos soviéticos calcularon que los pueblos islamizados estaban más cerca del socialismo real al considerar que, de hecho, ya practicaban un socialismo primitivo. Por eso en los años 60 del siglo XX se empezó a potenciar el socialismo islámico: gran error por parte de la esfera soviética al considerar a la religión como una magnitud despreciable que se podía simplemente resolver por la vía de la educación en el ateísmo científico.

Por cierto, que de aquellos coqueteos de la URSS con los países islámicos surgió el apoyo de EEUU a ciertos grupos integristas durante la Guerra Fría… Vamos, que el asunto es peliagudo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte esta publicación

Otras publicaciones

¿QUIERES PARTICIPAR?

Matricúlate antes de que se acaben las plazas

TIENDA DE FORTUNATA Y JACINTA

Suscríbete

Carrito de compra
Esta página web usa cookies: las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico   
Privacidad