Los procesos de recepción de inmigración tienen que ser abordados desde los parámetros de la prudencia política y no desde las ideologías derechohumanistas que orientan a las democracias liberales. Si tú en España quitas el crucifijo de las escuelas pensando que estás configurando un espacio neutro desde el que podrás armonizar a todas las culturas y a todas las posturas religiosas, lo que te vas a encontrar es que muchos pugnarán por ocupar ese espacio con sus propios preceptos religiosos o ideológicos, con su propios valores, la media luna islámica, el Corán, la bandera LGBTI+, etc. Porque, efectivamente, ESA PARED VACÍA NO ES NEUTRA.
Gran parte de la inmigración que está llegando a España de forma ilegal y absolutamente descontrolada es población musulmana y el islam es una realidad en crecimiento. Goza de una gran capacidad de expansión y de convencimiento, y de una firme voluntad de coranización de aquellas sociedades políticas que aun no están islamizadas. Estas sociedades islámicas conservan un realismo político que las refuerza frente a las sociedades llamadas occidentales, penosamente debilitadas, entre otras cosas, por la ideología del armonicismo universal. Lo suyo es prudencia política de cara a su propia conservación, lo nuestro raya la estupidez. Es puro desnortamiento suicida.
Casi 3.500.000 de inmigrantes ilegales han entrado en el continente europeo en menos de una década. Al menos esos son los que han sido interceptados y datados. ¿Cuántos han entrado sin ser controlados? ¿Quién está en nuestras calles? Hay que frenar esto.pic.twitter.com/WAAnRNimEf
— Rubén Pulido (@rubnpulido) June 10, 2024









