«Ideas de persona y derechos de los animales»

«Ideas de persona y derechos de los animales»

A vueltas con la Idea de Persona y con los famosos «derechos de los animales», olvidando, entre otras cosas, que no hay derechos sin deberes. Pues bien, así dice Gustavo Bueno: «No podríamos hablar de derechos de los simios, o de su consideración como personas, si no los introdujéramos en la sociedad de las personas humanas, es decir, si nos limitásemos a dejarlos en paz en sus bosques, sin molestarlos, sin investigarlos, manteniéndonos a respetuosa distancia, sin mantener contacto con ellos, no pedido por ellos. Ahora bien, para otorgar derechos humanos a los simios habría que comenzar por exigirles obligaciones muy concretas: por ejemplo, la obligación de trabajar, de cumplir una función social que justificase la retribución que recibirían de la sociedad humana, en la medida en que fueran recibidos como personas integrantes de esa sociedad. Sólo de este modo podrían reclamar sus derechos. En cualquier caso, los simios sólo merecerían el título de personas, como sujetos de derechos, si tuvieran capacidad, poder y decisión para reclamarlos y exigirlos».

El hombre por sí mismo —fuera de un contorno social, político, cultural determinado— es ininteligible. Sin las otras personas, no puede haber persona, de ahí la distinción fundamental entre hombre (o individuo) y persona. «Un individuo humano no es más persona que una abeja porque pueda resolver el problema de Fermat, y la abeja no; también la abeja resuelve problemas de localización de la fuente de alimento o de la construcción de celdillas hexagonales, y no por ello es persona (…) Las personas, respecto de los simios, se definen por la dominación de los animales. Por esta razón los hombres pueden empezar a ser personas y por esa misma razón no lo pueden ser las grullas ni los simios: porque no tienen capacidad para enfrentarse, dominar y controlar a todos los demás animales (linneanos y no linneanos), para constituirse como reyes del reino animal».

Por cierto, hay que recordarle a esta filósofa que la Idea de Persona es de estirpe cristiana. La persona humana puede ser considerada como una «institución» en virtud de la cual un individuo humano es declarado sujeto a derechos y obligaciones, «digno de respeto», y este individuo podrá ser constituido realmente como persona cuando maduren las relaciones sociales y jurídicas precisas. Ser persona es estar obligado a cumplir deberes frente a otras personas, es tener la facultad de reclamar y defender derechos frente a terceros y también supone ser capaz de participar en la conformación de otras personas. Pero ni un niño ni un orangután pueden cumplir estas condiciones: no pueden cumplir deberes ni negociar derechos, no pueden asumir responsabilidades. Los niños están en proceso de configurar su personalidad (hacerse personas) y es deber de los adultos (personas adultas) guiarles en dicho proceso.

La condición de persona confiere al individuo la capacidad de «gobernar» los motores etológicos o psicológicos que actúan a nivel individual, tales como el temor, el odio, la envidia, la soberbia o el egoísmo estrecho pues, como decía Espinoza, representan falta de «potencia de obrar» personal. Los sujetos que hacen lo que les da la gana no son libres, sino esclavos de sus caprichos y pasiones y se parecen mucho a los niños que buscan satisfacciones inmediatas por cada acto que realizan en vez de esperar los frutos y las consecuencias de su actuación a más largo plazo. Por otro lado, ¿puede considerarse «persona» a un psicópata asesino múltiple, a un violador que se deja arrastrar por múltiples estímulos y pasiones? Y un pederasta, ¿qué grado de persona tiene?

A cada persona humana, en tanto persona, le corresponde una actitud edificante gracias a la cual se presenta necesariamente a los demás como un modelo que de algún modo merece ser imitado por los otros. Educar es la actitud originaria de la persona en cuanto tal.

1 comentario en “«Ideas de persona y derechos de los animales»”

  1. Mi nivel intelectual no da para aportar a lo dicho por Usted, pero sí para agradecer profundamente los conceptos y definiciones sobre el tema. La filósofa en cuestión (compatriota mía) me decepcionó hace mucho.
    Necesitaba los argumentos que Usted presentó en este artículo. Muchísimas gracias.

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