Progresistas y organizaciones «derechohumanistas» de todo orden y condición hablan en nombre de la ética y no desde la política (menos aún desde la geopolítica) cuando piden la acogida sin límites de inmigrantes. Pero desde el realismo político y desde la economía política —es decir, dejando al lado la demagogia— estas pretensiones son un disparate suicida que viene a arruinar la capa basal de los Estados, su capa productiva.
En el artículo 13.1 de la Declaración de DDHH de la ONU se afirma: «Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado». Lo que no especifica es que esta sentencia supone un conflicto extraordinario entre las normas éticas y las normas políticas. Las primeras prescriben dar acogida, alojo y alimento a todo inmigrante que traspase nuestras fronteras. Pero la prudencia política exige que el número de inmigrantes sea controlado, pues una abrumadora cantidad de inmigrantes sólo traería un consecuente caos que harían insostenibles la economía política y la eutaxia o la estabilidad social de cualquier Estado.
Aquí está la razón por la cual el ideal del Estado de bienestar, propio de las democracias homologadas de nuestros días, es incompatible con la solidaridad sin fronteras, prescrita por las normas éticas o por los derechos humanos.
Esto era un elefante en la habitación por el cual se ha ido pasando de puntillas durante décadas porque parece que no se quería hablar del tema. Otro gran éxito del periodismo, por cierto, el silencio sepulcral ante estos temas.https://t.co/fnZA7PanAO
— Drizzt (@drizzt__dourden) November 20, 2025










2 comentarios en “Inmigración sin Límites: ¿Disparate Suicida?”
Gracias, una vez más, por tus análisis tan acertados y de tanta actividad.
Perteneces a una nueva generación, con muy buena perspectiva de un futuro halagüeño que mí generación despreció por tener una clase política, ya no solo absorbente, sino coactiva.
Mi generación, que es la anterior a la tuya, es una generación fallida donde se perdió por muchos factores, entre ellos la corrupción sistemática de la vida política que inunda todos sectores de la sociedad, cuando solo tendrían que dedicarse a legislar a favor de la ciudadanía que los votan. El resto ya viene influenciado por unas comunidades, fácilmente influenciadas por agentes externos sin una ÉTICA coherente para el bienestar del conjunto de sociedad.
Me extendería mucho más.
Un saludo y: FUERZA Y HONOR.
Es posible que el Homo sapiens no sea la comunidad de los hijos del Creador de Universos, con sus trillones de galaxias; dotados de una razón divina, poder creador y libre albedrío. Es posible que no sea eso, sino una forma de vida, a su vez parte de una red de vida biológica mucho mayor, aparecida en el Sistema solar. Si tomamos esta hipótesis descabellada e irracional como plausible, tendríamos que imaginar que el Homo sapiens no está al margen de las leyes naturales, sino que por contra, sería una de sus expresiones. Qué idea más absurda y herética; pero vamos a darle pábulo por un minuto, por distraernos y pasar la tarde. Si eso fuese cierto, habría que admitir también que los homínidos, igual que el resto de seres vivos, tenemos una población óptima. La población óptima de una especie en un entorno dado,
es la que maximiza su supervivencia a largo plazo. Este volumen es más definido de lo que podría parecer y computable, ya que es el máximo número de individuos que puede ocupar un ecosistema -por ejemplo, una ciudad- sin erosionar o debilitar las relaciones y funciones que ese sistema desarrolla para sobrevivir y prepararse para distintas crisis. Una vez establecido ese número, aparecen otros números, como la diversidad genética máxima alcanzable sin diluir la identidad de la especie -por esto se hacen corredores ecológicos entre parques naturales y se mata a las ardillas rayadas o a los cerdos vietnamitas sueltos por los montes.- Pero bueno, todo esto son locuras, porque el Hombre es el Hijo del Gran Arquitecto del Universo, -o hay que fingir que lo es, léase ateísmo- y no necesita someterse a las leyes físicas más que cuando va al aseo.