No, en relación a ETA y resto de secesionistas no nos vale la posición cómoda de quienes nos invitan a empatizar, a tratar de comprender las razones del otro y a solidarizarse con sus necesidades. Esas pueden ser virtudes muy necesarias y loables en nuestras experiencias interpersonales y afectivas, pero en relación a la realidad política de España resultan de una inocencia atroz.
Si hace falta, aquí recordaremos cada día a los desmemoriados y también a los ignorantes culpables que ETA se autopresentaba como la expresión política de un presunto «pueblo vasco» ninguneando a los vascos no separatistas. Que ETA es responsable de cerca de 900 asesinatos mediante tiros en la nuca y coches bomba, hombres y mujeres, niños y ancianos, civiles o miembros de las FCSE, del PSOE, del PP y de cualquiera que pillaran por medio, porque resulta que ETA no mataba a la gente por sus ideas políticas, sino que mataba a españoles por el hecho de ser españoles. A los desmemoriados e ignorantes culpables habrá que recordarles cada día que ETA fue responsable de secuestros, extorsiones regulares, calumnias, chantajes, huída de cientos de miles de ciudadanos españoles del País Vasco y de desórdenes públicos gravísimos a lo largo de más de cuarenta años, tanto en la época de Franco como en la transición, pero sobre todo después de la Constitución de 1978, esto es, en plena democracia, porque resulta que el enemigo de ETA y de los secesionistas no era Franco, ERA Y SIGUE SIENDO ESPAÑA. Si alguien quiere solidarizarse con las demandas secesionistas, que investigue primero su trayectoria histórica, las causas que los promovieron, los intereses que persiguen, los argumentarios que utilizan y los poderes que los apoyan. Si alguien se siente tentado a simpatizar con los supuestos derechos de estas pobres minorías oprimidas, que estudien el origen de las ideologías nacionalistas vasca y catalana y su literatura extremadamente agresiva y racista, surgida al amparo de la rica burguesía y de ciertos sectores eclesiásticos muy concienciados con la causa, por cierto. Si hace falta, cada día recordaremos la infamante situación en que se encuentran las criaturas que, en nombre del progreso, se solidarizan con estas gentes.

Hay que destruir al Herodes progresista
Queridos amigos: A pocos días de inaugurar los VII ENCUENTROS FORJADOS, convocados en defensa de la familia, tengo el gusto








