Secuestro ideológico del término “socialista”

Aquí vemos un ejemplo claro del secuestro ideológico del término «socialista» por parte de ciertas autoproclamadas izquierdas que quieren dar a entender el socialismo como el «progresismo» de la izquierda frente a lo «reaccionario» de la derecha, rechazando el reconocimiento de otras especies de socialismo como especies históricas.
En el caso de España podríamos decir que el PSOE ha secuestrado el género «socialismo» circunscribiéndolo exclusivamente a una única especie, es decir, al propio Partido Socialista Obrero Español y, de hecho, en términos vulgares, ser socialista en España equivale a ser del PSOE. Pero resulta que «socialismo se dice de muchas maneras».
No vamos a entrar a explicar aquí a qué nos referimos cuando hablamos de socialismo en sentido genérico, pero sí vamos a subrayar que socialismo es un concepto muy amplio que no se opone ni a capitalismo ni a fascismo —«tan “socialista” es una sociedad anónima capitalista como pueda serlo un partido socialdemócrata» — sino que se opone a gnosticismo, a subjetivismo individualista y, en su fase de delirio más extremo, se opone a autismo, a solipsismo y a individualismo absoluto. Resumiendo, socialismo es universalismo, es todo lo que no es individualismo ni particularismo.
También hay que subrayar que las izquierdas no fueron las únicas en preocuparse por los derechos sociales. Por ejemplo, al final del franquismo España disponía de monopolios estatales que aportaban servicios básicos a precios asequibles, revirtiendo sus beneficios al Estado. Sin embargo, con la llegada de la partitocracia coronada, y fundamentalmente con el ascenso del poder del PSOE, tales beneficios empezarían a destinarse a los mercados, los inversores y los accionistas.
Por extraño que a algunas almas inocentes les pueda parecer, Franco fue mucho más socialista que Felipe González (obras públicas, industrialización, piso a plazos, SEAT 600, reforma agraria, seguridad social, erradicación del hambre y del analfabetismo, derechos para las mujeres, etc.)
También conviene recordar que el complejo proceso de transformación del Antiguo Régimen en Estados liberales, fue un periodo en el que, efectivamente, los Estados se desentendían de la instrucción popular, de los subsidios, del bienestar de los obreros en las fábricas, de la explotación de la mano de obra infantil, de los huérfanos, de las madres solteras, &c. Y se desentendía, entre otras cosas, porque secularmente habían sido las organizaciones religiosas las que se habían ocupado de dichos asuntos en el ejercicio de la caridad cristiana. Sin embargo, los Estados liberales, para configurarse, tuvieron que mantener un enfrentamiento dialéctico muy duro con la Iglesia católica.
Así nos recuerda Martín Jiménez: «Los primeros que trabajaron por los “derechos sociales” fueron facciones de la Iglesia apoyadas en Encíclicas sobre la cuestión social como la Rerum Novarum (1891) y la Quadragesimo anno (1931) y, en general, las fuerzas conservadoras en su dialéctica con el liberalismo, (contra) el laissez faire que amenazaba las instituciones tradicionales y las buenas costumbres en que se basaban sus privilegios. Los logros se dieron en plena dialéctica entre imperios coloniales, cuando no por la guerra. Los ejemplos son evidentes: Napoleón III en Francia, el Kuturkampf de Bismarck frente a los católicos, el plan Beveridge en la Inglaterra posterior a la Segunda Guerra Mundial, la “economía social de mercado” de Ludwing Erhard, la doctrina social de la Iglesia en la España de Franco o el plan Marshall frente al imperio soviético en Europa y Japón».
En fin, que las cosas son más complicadas de lo que parecen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte esta publicación

Otras publicaciones

¿QUIERES PARTICIPAR?

Matricúlate antes de que se acaben las plazas

TIENDA DE FORTUNATA Y JACINTA

Mostrando 19–24 de 93 resultados

Suscríbete

Carrito de compra
Esta página web usa cookies: las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico   
Privacidad